17 ene'22

¿Tu marca pasa a ser vista con «cuernos, rabo y tridente» ante tus clientes, por la nueva reglamentación?

Si no tienes tiempo de leerlo te damos la opción de oírlo

Hace unas semanas el Ministerio de Consumo de España anunció que regulará la emisión de publicidad de alimentos y bebidas no saludables si está orientada al público infantil y adolescente. Se suma así a otros países que han adoptado medidas similares como Noruega, Reino Unido o Portugal.

El gobierno afirma que 1 de cada 3 menores sufre sobrepeso u obesidad en España, y una de las causas es incentivar el consumo mediante la publicidad de alimentos como chocolates, pasteles, galletas, zumos o helados.

El sector ha reaccionado con “sorpresa e indignación” al considerarlo un “ataque gratuito e injustificado de Consumo a los elaboradores de alimentos y bebidas”. Alegan que ya han ofrecido una autoregulación, al proponer reducir de manera voluntaria más de un 75% de la publicidad dirigida a ese público objetivo, por lo que no se justifica esta reglamentación.

Además, consideran que “es inadmisible un anuncio en el que se habla de defender a los niños de la industria alimentaria”.

La polémica está servida. Pero no es en ella donde queremos poner el foco, sino en cómo una marca podría reaccionar para evitar que sus clientes los vean con «cara de hereje» y que, incluso, pueda salir fortalecida de una situación como ésta.

Fijemos algunos supuestos en los que, al parecer, casi todos están de acuerdo.

• La ciencia ha demostrado que el exceso de azúcar no es saludable y podría ser una de las principales causas del gran porcentaje de menores con sobrepeso u obesidad.

• La industria es consciente de esa realidad y también del poder de la publicidad, de lo contrario, no hubiese ofrecido una reducción de su inversión tan drástica. Esto también demuestra la buena voluntad del sector ante esta problemática que le podría perjudicar, tanto a nivel económico como de puestos de trabajo, por tanto no es una cuestión baladí.

En resumen, supongamos que tanto el gobierno como la industria tienen buena parte de razón. La cuestión es que uno pretende favorecer la salud de la población infantil, y el otro, no pretende perjudicarla. Simplemente ha ocurrido que, ahora, se saben cosas que hace unos años se
desconocían.

Pertenezca o no tu empresa a este sector en particular, las dos importantes lecciones que podemos extraer son válidas para cualquier organización, ya que un dilema como éste puede surgir en cualquier momento y en cualquier sector.

¿Qué puede hacer tu empresa para salir airosa?

PRIMERO. Honestidad ante ti y ante tus clientes.

Según los médicos, fumar con moderación podría “curar un infinito número de males”. Esto se creía hasta los años 50 y 60 del siglo pasado que fue cuando se demostró que, en realidad, era la causa directa de diferentes infartos y cánceres.

¿Cómo reaccionaron las tabacaleras? Como es sabido, buscando todo tipo de argumentos, incluso falsos, para que la gente mantuviese su adicción al tabaco priorizando sus beneficios y los puestos de trabajo sobre la salud de sus clientes.

Llegaron a llevar a juicio internacional, por primera vez en la historia, a un pequeño país como Uruguay, por haber adoptado medidas que limitaban la venta y advertían de los daños del cigarrillo. La sentencia favorable a Uruguay sentó un precedente que hizo cambiar la política agresiva e intimidante de esa industria en todo el mundo.

¿Crees que esa es la mejor actitud para afrontar una situación similar? ¿No sería mucho más honesto, prudente y efectivo, admitir las evidencias y, a partir de ahí, comenzar a construir nuevos caminos?

Exponemos este caso para comprender el extremo, no para hacer un paralelismo con el sector afectado por la futura normativa de Consumo, ya que hay un abismo de diferencia, tanto en la forma como en el fondo. La industria alimenticia en general, nos consta que tiene una actitud
muy constructiva y una preocupación constante por ofrecer calidad y realiza un esfuerzo intenso por mejorar.

En un momento donde el mercado reclama transparencia y honestidad a las empresas, dando claras evidencias de apoyar a aquellas que así lo hacen, hacer una reflexión sincera y veraz es el primer paso para evitar ser visto con «cuernos, rabo y tridente», y demostrar que la empresa da la cara y así afronta el porvenir.

Tenemos el privilegio de trabajar para empresas con este perfil honesto, y somos testigos de la confianza y respeto que le tienen sus clientes.

SEGUNDO. Innovar con inteligencia.

La innovación ha demostrado ser la salida más eficaz ante los nuevos retos. Los ejemplos abundan.

Ante las evidencias de que el plástico estaba perjudicando el planeta, Lego –cuyos populares ladrillos son fabricados con este material– decidió innovar reemplazando los plásticos tradicionales por biodegradables a base de aceite. Además, han innovado en su forma de llegar al mercado incorporando otro tipo de entretenimiento, siempre basado en la creatividad que estimula su producto estrella.

La contaminación del medioambiente, provocada en gran medida por los automóviles, impulsó a la industria a introducir los primeros vehículos eléctricos. Hoy conocemos el avance imparable que tienen. Y se continúa innovando para superar nuevos retos. Por ejemplo, baterías con mayor autonomía. El futuro del sector será muy diferente al actual gracias a esta innovación y los clientes se lo agradecerán por poder respirar aire más puro.

En la industria alimenticia, las bebidas sin azúcar añadido, los procesos para conservar las propiedades naturales de los nutrientes, la elaboración de productos más saludables, etc., también son muestras de que la innovación es el camino más efectivo para afrontar los nuevos desafíos con éxito.

En resumen. Unir honestidad e innovación es la vía más segura para evitar que el mercado te vea como un pequeño o gran demonio, y apoye el futuro de tu organización.

Carmen Salas
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