9 may'22

Cómo adoptar un lenguaje inclusivo corporativo sin resultar ”rares”

Si no tienes tiempo de leerlo te damos la opción de oírlo

Los motivos para que una marca adopte el lenguaje inclusivo en su día a día y en su comunicación corporativa son muchos. Quizás el primero y más importante, es evitar los sesgos negativos que muchas veces se asumen de forma involuntaria, según evidencia un estudio de la Universidad de Stanford.

Uno de los ejemplos que revela la investigación es que una aseveración que pretende ser estimulante como: “las chicas son tan buenas como los chicos en matemáticas”, en realidad implica que es más habitual que los niños sean más hábiles en esta materia.

Además, hay motivos más “egoístas” para que una organización asuma una cultura inclusiva. El Fondo Monetario Internacional (FMI), incluye la diversidad como una variable que mejora la competitividad de las empresas.

Varios expertos sostienen que las empresas diversity friendly (a favor de la diversidad) logran atraer más talento, mejoran su productividad, son más creativas y consiguen fidelizar de un modo más eficaz tanto a su equipo profesional como a sus clientes y son mejor percibidas por inversores.

Como ves, es un tema que conviene tomarlo muy en serio, incluso, asumirlo como una cuestión estratégica. Ahí te dejamos la reflexión.

En este artículo únicamente pretendemos darte algunos trucos para aplicar el lenguaje inclusivo con la mayor naturalidad posible.

Conectar con el mayor número de personas de nuestra audiencia es esencial para una comunicación eficaz. Si no empleamos bien el tono y el lenguaje muchos podrían sentirse excluidos y les costaría empatizar con nuestra marca.

Vamos a lo práctico. Supón que envías una promoción para vender una escapada de fin de semana con esta introducción:

“Si estás harto de la rutina, esto es para ti”.

¿Piensas que una mujer o una persona que no se identifique con el sexo masculino sentirá que le estás hablando directamente a ella? Es poco probable ¿verdad?

Lo ideal sería dirigirte a cada persona con el tratamiento exacto conveniente. En el ejemplo, si sabemos que nos dirigimos a una persona que es o se siente mujer lo solucionaríamos cambiando una sola letra del mensaje: “Si estás hartA de la rutina, esto es para ti”.

Pero como no es el caso y nos toca integrar a hombres, mujeres y personas con diversas identidades personales, debemos ser capaces de emplear el lenguaje de modo tal que resulte natural y cualquiera pueda identificarse con él.

Esta podría ser una forma de resolverlo: “Si te harta la rutina, esto es para ti”. Así, cualquiera puede identificarse.

Quizás pienses que ahora tu empresa debe utilizar reiteraciones como “todos y todas”, “Nosotras y nosotros”, “trabajadores y trabajadoras”. Emplear el guión diagonal: “empleados/as”, “ellos/as”, “bienvenidos/as”, etc.

Tal vez creas que conviene emplear símbolos o términos que pretenden ser neutros como “tod@s”, “todxs”, “todes”, etc. que valen para la expresión gráfica pero que en algunos casos son impronunciables por carecer del fonema correspondiente o porque suena extraño, al menos por el momento.

Son alternativas aceptadas por muchos y, de hecho, muchas empresas las están empleando. Sin embargo, esas soluciones tienen el inconveniente de debilitar nuestro mensaje ya que suena repetitivo o extraño y distrae del objetivo principal de la comunicación.

¿Cómo resolverlo? Aquí tienes algunas opciones prácticas.

• Sustituye el genérico masculino por genéricos reales. El término “persona” te será de gran ayuda.
Ejemplo.
Cambia: “los afectados” | “los aprobados”.
Por: “las personas afectadas” | “las personas que hayan aprobado”, etc.

• Usa pronombres y determinantes sin género.
Ejemplo.
Cambia: “todos los aspirantes…”
Por: “quienes aspiren…” | “cualquiera que aspire…” | “cada aspirante…”, etc.

• Evita el uso de adverbios con marca de género. En algunos casos si los sustantivos son neutros se puede omitir el artículo.
Ejemplo.
Cambia: “Pocos artistas tienen beca” | “Muchos han sido llamados”.
Por: “La minoría de artistas tiene beca” | “Se ha llamado a mucha gente”, etc.

• Emplea sustantivos abstractos para evitar el genérico masculino y las duplicidades (los/las).
Ejemplo.
Cambia: “Niños y niñas” | “Ciudadanos y ciudadanas” | “Alumnos y Alumnas” | “Trabajadores y trabajadoras” | “Empresarios y empresarias” | “Un gran avance para el hombre”.
Por: “Menores”, “Comunidad infantil” | “Ciudadanía” | “Alumnado” | “Plantilla de la empresa” |
“Empresariado” | “Un gran avance para la humanidad, etc.

• Suprime el sujeto siempre que se pueda.
Ejemplo.
Cambia: “Nosotros cenamos en casa” | “Vosotros trabajáis en la oficina”
Por: “Cenamos en casa” | “Trabajáis en la oficina”, etc.
Como ves, si estás atenta ¡Ops!… si prestas atención al lenguaje, tu empresa puede expresarse de un modo inclusivo con naturalidad y tu comunicación ser más efectiva… sin parecer “rares”.

Fernando Seco Marrone
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